Muchos hombres que comienzan a entrenar después de los 40 se enfrentan a problemas similares.
Entre los más comunes encontramos:
Pérdida de masa muscular
Reducción de fuerza general
Dolores articulares frecuentes
Molestias en espalda o hombros
Falta de energía durante el día
Acumulación de grasa abdominal
En muchos casos estos problemas no aparecen simplemente por la edad, sino por años sin entrenar fuerza de manera adecuada.
El cuerpo humano necesita estímulos de fuerza para mantenerse funcional. Cuando ese estímulo desaparece durante años, el deterioro físico comienza a notarse progresivamente.
La buena noticia es que con el entrenamiento adecuado es posible revertir gran parte de estos efectos.